
Expertos coinciden en que su producción amenaza a los bosques pero apoyan una salida que minimice daños.
BUENOS AIRES - Las conclusiones del foro Bosques y Energía del XIII Congreso Forestal Mundial (CFM 2009) muestran una gran preocupación por la presión que ejercerá en las masas forestales la realización de biocombustibles de segunda generación a partir de la madera.
"Hay que enfrentar el hecho que la producción de biocombustible de primera y segunda generación amenaza a los bosques", finalizó su disertación Derek Byerle, asesor del Departamento de Desarrolo Agrícola del Banco Mundial.
Poco después de sus últimas palabras, el moderador, Stewart Maginnis, de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) invitó a los centenares de asistentes a levantar el brazo para votar si el desarrollo de la bioenergía será bueno o mal para el sector forestal.
La compulsa dio el triunfo a los que esperan más problemas ambientales por la producción de combustible a partir de la madera, el aceite de palma, la jatropha y la caña de azúcar.
El asesor del Banco Mundial se pronunció a favor de una salida que minimice costos y daños: la tierra degradada se calcula en el mundo en alrededor de cinco millones de hectáreas.
Todos los años salen de la agricultura tierras que fueron deforestadas, pero que no resultaron productivas, o quedaron abandonadas por la retirada de la ganadería y también a causa de múltiples catástrofes climáticas además de la destrucción de bosques nativos.
Para Derek Byerlee "el derecho a uso de esa tierra" que podría servir para el "biocombustible" es otra materia de discusión.
"La producción de biocombustible es una nueva industria muy poderosa, especialmente para los países en desarrollo", reconoció el funcionario.
En los últimos años el sector energético está interesado en el desarrollo de energías de carácter renovable entre las que se encuentra la biomasa forestal.
La biomasa es potencialmente carbón neutro, porque el dióxido de carbono que se emite cuando es quemado es igual a la cantidad que fue absorbida de la atmósfera mientras que la planta crecía.
Usar este combustible podría reducir el consumo del combustible fósil y la contaminación atmosférica ya que hay suficiente biomasa para proporcionar un porcentaje significativo de la electricidad generada, dicen las posturas a favor del biocombustible.
Byerlee reconoció que la producción de aceite de palma produjo,junto con otros factores, una importante desforestación en Indonesia.
"La buena noticia es la forma en que evaluamos el bosque está cambiando", reconoció sonriente en el Salón Rojo del predio de La Rural en Palermo.
También sostuvo que "ahora sabemos que en los costos, todos los servicios ambientales valen, y que aún así la selva virgen tiene valor por el carbono".
Otras de las alternativas que se barajaron en el panel fue la importancia de realizar trabajo en redes para preservar y del sistema de "pago por la preservación de ecosistemas".
"La cuestión es saber si producir aceite de palma o dejar el bosque virgen ¿qué es más conveniente?: la realidad es que hace falta mucha más investigación en el área", coincidió Byerlee en una descarnada exposición.
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